Hoy explicaremos la historia de la destructora de papel, esa máquina de la que tanto les hablamos y que tanta importancia ha cobrado con el endurecimiento de la Ley de Protección de Datos.

La destructora de papel se dio a conocer principalmente con el estallido del caso “Watergate” en Estados Unidos. Hasta el momento, no se había oído hablar mucho de ellas, pero cuando el escándalo salió a la luz se informó de que varias destructoras de papel habían sido utilizadas para destruir documentos comprometedores. Sin embargo, la historia de la destructora de papel se remonta a varios años atrás.


En 1908, A. A. Low inventó el “receptáculo para papel desechable”, máquina con un alimentador y unas cuchillas montadas sobre unos rodillos, que cortaban el papel. Los rodillos se podían accionar de forma manual o por motor eléctrico. A. A. Low no tuvo visión para aprovechar el invento y años después, en 1936, el alemán Adolf Ehinger patento su versión de lo que hoy conocemos como destructora de papel o trituradora.

Ehinger observaba el utensilio de cocina utilizado para convertir la pasta en tiras, cuando se le ocurrió que ese funcionamiento era perfecto para destruir documentación, y en realidad es ahí donde muchos datan el comienzo de la historia de la destructora de papel. A partir de entonces comercializó su invento con éxito y fundó su propia compañía, EBA Maschinenfabrik.

Lo cierto es que los rumores decían que Ehinger realmente creó la destructora de papel para destruir las pruebas de su actividad contraria al régimen nazi, pero nunca se confirmó. Lo que sí se confirmó fue su triunfo, haciendo evolucionar su compañía año tras año, e inventando, por ejemplo, la destructora de corte cruzado en 1959. Esto último supuso un gran avance de seguridad, porque hacía la destrucción muchísimo más efectiva.

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